Razones por las que tu café tiene mal sabor

Y justo cuando creés que tenés todo para preparar la taza perfecta, probás y sentís un sabor decepcionante: amargo, agrio, como a “quemado”, o a veces incluso salado y ácido.

Ese sabor no es casualidad. Lo primero que hacemos es culpar a la calidad del grano, pero en realidad, durante el proceso de preparación intervienen factores que pueden dañar incluso al mejor café de especialidad del mundo.

¡Sabemos que no existe una fórmula para lograr una taza perfecta! Pero…¿Porqué pasa esto? Te contamos algunas de las posibles razones:

Estás usando el agua con la temperatura inadecuada

El agua constituye el 94-98% de tu taza de café, sin embargo, es posible que estés pasando por alto su característica más importante: la temperatura, que impacta directamente en el dulzor, amargo y ácido del café.

¿Cómo? Durante la preparación, ocurren muchas reacciones químicas complejas: el agua extrae cafeína, aceites, ácidos clorogénicos y mucho más. El amargor se extrae al último, por ende, es el toque final que agregás a la ecuación, “la cereza del pastel”.

Cuanto más caliente está el agua, más rápido se extraen estos compuestos. Los sabores indeseables se liberan rápidamente y perdés el control del proceso de extracción.

Con la temperatura de la leche pasa lo mismo. Cuando hacemos un café con leche lo que solemos hacer es dejar que la leche llegue a su punto ebullición (el cual es menor al del agua), lo que hace que se queme, pierda cuerpo y termine generando un café amargo. La temperatura ideal varía entre los 55–65°C.

¿La solución? Utilizá un termómetro en tus preparaciones y usalo cuando estés calentando el agua en la pava. ¡En nuestra tienda online podés conseguir varios modelos!

¿Estás usando la molienda correcta?

Es el factor más importante, porque va a variar en función de cada método de preparación y cada cafetera.

¿No sabés qué tamaño de molienda te conviene? Entrá y leé nuestra nota de blog sobre tamaños de molienda. ¡Hacé clic acá!

Si usás una molienda demasiado fina para el tiempo de infusión, genera una sobre extracción y tu café se pone agrio.

Si por el contrario, estás usando una molienda demasiado gruesa, los componentes amargos del café van a aparecer más rápido durante el proceso de vertido, generando una sub extracción.

Necesitás mejorar la forma de vertir el agua

Cuando usás una máquina de espresso, el control del agua no es algo a tener  en cuenta. Pero cuando usás métodos de vertido manual, se vuelve más complicado mantener el flujo de agua uniforme.

Las pavas comunes no son tus mejores amigas cuando se trata de controlar el vertido de agua. Las que tienen cuello de cisne son tus verdaderas aliadas, porque te permiten manejar el flujo de agua, su velocidad y cantidad.

Tiempo de extracción inadecuado

Cada cafetera tiene su tiempo de extracción ideal. Esto depende del tipo del filtro y tamaño de la molienda que estés usando. Algunas balanzas incluyen un temporizador para ir contando los segundos.

A medida que vayas chequeando estos factores, tus tazas van a tener mejor sabor. ¡Vas a notar la diferencia al instante!